
Hace mucho tiempo que tenÃamos el proyecto de comenzar a escribir sobre los hoteles que nos vamos encontrando durante las giras que realizamos.
A lo largo de un año visitamos no pocos hoteles y existe una desinformación total sobre cuáles son más convenientes cuando te desplazas por motivos de trabajo. Además, cada Comunidad Autónoma aplica la categorÃa por estrellas según le parece. Asà te encuentras con hoteles de cuatro estrellas con calidad de dos y viceversa.
A lo largo de las entradas de esta categorÃa te irás encontrando con buenas y malas crÃticas hacia los establecimientos hoteleros. Nuestra intención es contar lo que nos ha sucedido a nosotros -bueno o malo- y nuestras experiencias, muchas veces subjetivas, ya que depende muy mucho de qué habitación te toque al ser alojado, quién estaba en la Recepción cuando llegaste y quien fue el que realizó la reserva.
Comenzamos con el último hotel en el que nos hemos alojado, que ha sido en la ciudad de Cádiz la noche del 3 de octubre de 2008.
Este alojamiento ha sido bastante rocambolesco. Nosotros realizamos nuestra reserva telefónica en el Hotel Argantonio de la ciudad de Cádiz. Y hasta ahà todo bien. Pero el mismo dÃa 3 por la mañana nos llaman del Hotel Argantonio para comunicarnos que la persona que realizó la reserva cometió un error y que en realidad no tienen habitación libre.
Ya con todo el material en la furgoneta y listos para salir la noticia no es de las que te dejan lleno de alegrÃa. Sin embargo nos dicen desde el Hotel Argantonio que ellos mismos pueden realizar la reserva en otro hotel de la ciudad de Cádiz. Y en caso de que la habitación sea más cara que la que hemos reservado, ellos pagan la diferencia. Quedamos conformes.
La reserva se realiza en la HospederÃa Las Cortes de Cádiz, de tres estrellas. Miramos rápido la web del hotel y nos parece bien. Ja… En proceso de implantación de la Q de calidad turÃstica. Ja…
Cuando llegamos a dicho hotel nos encontramos que nos alojan en una habitación doble -pequeña, con un baño Ãnfimo-, sin ventana alguna en toda la habitación -pero ninguna, oye; y sin que nadie nos hubiese avisado previamente-, y justo al lado del hueco del ascensor. Habitación imposible de cambiar, puesto que nos dicen que el hotel está lleno.
En la habitación no sólo se escucha el ruido del motor del ascensor, sino los golpes de sus puertas al abrirse y cerrarse y unos extraños golpes del que no conocemos su origen. Además, cada vez que alguien abre un grifo o la ducha en otra habitación resuena en la nuestra con todo el fragor de tuberÃas instaladas en paredes de Pladur.
En la habitación hace calor, pero no puedes ventilarla porque no tiene ventanas. Y si se te ocurre encender el aire acondicionado, te pelas de frÃo.
Esta no es una habitación para un hotel de tres estrellas. Nos hemos quedado en pensiones de una estrella con más calidad y comodidad que en la Hotel Las Cortes de Cádiz, al que no volveremos, ni recomendamos a ningún compañero de teatro que ‘descanse’ entre sus suspirantes paredes.
Al final, dado que el Hotel Argantonio paga la diferencia, nos cobran 85 euros con el iva y el desayuno incluidos. Pero no compensa el daño para quien se desplaza a Cádiz para trabajar.
¡Qué noche la de aquella HospederÃa!